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La tragedia griega: Reflexiones desde una perspectiva heterodoxa

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Grecia es un país económicamente pequeño pero que se ha convertido en políticamente muy grande en nuestros días por cuanto su difícil situación y la forma en que actúa y actuará frente a la misma no solo repercute en los países de la Unión Europea sino que constituye ya un referente en todo el mundo (prácticamente no hay país donde no se haya comenzado a poner atención en el tema).

Pues bien, como es sabido, Grecia tiene un gravísimo problema de deuda. En ese contexto, la Troika (es decir, el “triunvirato” formado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI) le ha impuesto un único camino a seguir: las políticas de austeridad. En términos prácticos, esto significa que Grecia tiene que recortar todo tipo de gastos sociales (salud, educación, pensiones, subsidios de desempleo, etc.) para dedicar los recursos públicos casi exclusivamente al pago de la deuda.

De este modo, en la práctica, la Troika está en contra de las medidas para proteger a las desesperadas familias griegas -un tercio de las cuales vive por debajo del umbral de pobreza (1)- y más bien exige un tipo de “ajuste estructural” que incluye las consabidas privatizaciones. Por su parte, el gobierno griego está cumpliendo con las condicionalidades que le imponen pero eso no ha servido para reducir la deuda y es claro que quienes hacen concesiones son las autoridades de Atenas y no las de Bruselas. De hecho, es tan difícil la situación de Grecia que respecto de su gobierno se ha llegado a decir que “aunque solo logre el 5% de lo que prometió, ya será mucho” (2).

¿Pero qué pasaría si se tomara en serio el punto 9 del artículo 7 del Reglamento Nº 472/2013 del Parlamento y Consejo Europeo y se hiciera una “auditoria exhaustiva” de las finanzas públicas? Se encontraría que no todo es “pura irresponsabilidad del gobierno griego” como constantemente nos quieren hacer creer los medios, sino que también hay gran culpa por parte de los acreedores. Como dice Éric Toussaint: “Una auditoría de la deuda griega mostrará que los bancos comerciales europeos aumentaron con intensidad sus créditos a Grecia entre finales de 2005 y 2009 (…) sin considerar la capacidad de Grecia para devolverlos. Los bancos actuaron de manera temeraria, convencidos de que las autoridades europeas vendrían en su auxilio en caso de problemas” (3).

Y así ha sido: cuando se trata de las dificultades de los bancos privados se los rescata con dinero público, pero cuando se trata de las dificultades de las finanzas públicas se somete a los Estados a la más dura disciplina para que paguen a los privados y a las instituciones supranacionales que también presionan para el efecto.:

Un dato más: de acuerdo con el recientemente publicado “Resumen ejecutivo” del Informe del Comité de la Verdad sobre la Deuda Pública Griega, el crecimiento de la deuda no se debió al gasto público excesivo, que en realidad se mantuvo inferior al de otros países de la zona euro, sino al pago de tasas de interés extremadamente altas, gastos militares desmedidos y los desequilibrios internacionales generados por el propio diseño de la Unión Económica y Monetaria siendo que la entrada al euro dio lugar a un aumento espectacular de la deuda privada en Grecia la cual fue luego convertida en deuda pública en el contexto de la crisis financiera y bancaria del 2008. Y he ahí la triste y cruel ironía: esos mismos agentes e instituciones que estuvieron tan involucrados en la generación de la deuda griega son ahora los que exigen que se les pague.

Referencias:

1. María Sánchez-Vallejo, en: “Syriza: 100 días de gobierno”, EKO, Programa de Público TV, 4 de mayo del 2015.

2. Cfr. María Sánchez-Vallejo, “Aunque Tsipras logre el 5% de lo que prometió, ya será mucho”, El País, 24 de febrero del 2015.

3. Éric Toussaint, “¿Y si Syriza le toma la palabra a la UE y audita la deuda de Grecia?”, Publico.es, 12 de enero del 2015.